Vuestro compromiso mejora el mundo

La acción de Cáritas Diocesana ha beneficiado 20.302 personas. Una situación de precariedad que se va cronificando en los más de 7.300 hogares atendidos durante el 2017.


Hoy día de Corpus, Cáritas Diocesana de Sant Feliu de Llobregat hace pública su memoria, queremos hacer visible el compromiso que las diferentes Cáritas parroquiales y interparroquiales, los voluntarios, colaboradores y las comunidades cristianas de nuestra diócesis, hemos asumido para intentar mejorar el mundo.

El 2017 ha sido un año en el que los mensajes positivos sobre la recuperación económica pueden ocultar la realidad y la situación de precariedad que viven una parte importante de las personas, en nuestro país y por tanto también en nuestra diócesis.

20.302 personas se han beneficiado de la acción de Cáritas durante el 2017, más de 7.300 hogares que han recibido apoyo, tanto desde Cáritas Diocesana como desde las Cáritas parroquiales y interparroquiales integradas bajo el mismo NIF. Un dato aparentemente esperanzador, ya que supone un descenso respecto a los datos de los años anteriores, nos revela una realidad muy diferente, las 17.188 personas que han participado directamente en nuestros proyectos, constatan un aumento respecto de los años anteriores, y reafirma lo que desde Cáritas, a través de estudios como el FOESSA, intenta alertar en los últimos años. Las familias en situación de precariedad se mantienen en una situación igual o peor que la que tenían durante la crisis, tan sólo un 9% de los hogares en situación de pobreza han experimentado una mejora de su situación en esta supuesta recuperación económica.

El análisis de los datos que hoy hacemos públicos nos muestran que el acompañamiento que hacemos a las familias nos supone intervenciones cada vez más intensivas, que abarcan prácticamente todos los miembros de los hogares y que se dilatan en periodos de tiempo más largos, es decir hay un descenso del número de hogares atendidos, pero la situación de precariedad de estos hogares está cada vez más cronificada y requieren un mayor apoyo.

Las principales problemáticas de las personas que se han dirigido a Cáritas durante 2017 han sido, además de la cobertura de necesidades básicas, las relacionadas con las dificultades para garantizar una vivienda digna, con el acceso a un puesto de trabajo y en unas condiciones que no sean precarias, y las relacionadas con la infancia. Todos estos años de crisis han hecho que la capacidad que tenían estas familias para superar las situaciones de dificultad se haya visto considerablemente reducida, han agotado los ahorros, las diferentes redes de apoyo familiar y han reducido gastos a costa de recortar la inversión en la cobertura de algunas necesidades consideradas básicas. Si a este hecho añadimos las insuficientes medidas políticas en nuestro sistema de protección social, podemos constatar la práctica desaparición de la red de seguridad de estas familias, que quedan expuestas por completo.

Por este motivo resulta tan necesaria la labor de las entidades sociales, y por tanto también el acompañamiento que se ofrece a estas personas desde Cáritas Diocesana de Sant Feliu de Llobregat, para poder ayudar a sostener este equilibrio, que no permite otra cosa a las familias que mantenerse en esta situación de precariedad y que su realidad no sea más insostenible.

Queremos poner de manifiesto que la actual capacidad de superación de estas familias, que no se ha recuperado después de la última crisis, no les permitiría hacer frente a un nuevo período de recesión, y que no podemos caer en una actitud de indiferencia ante esta realidad que se está naturalizando y entrando a formar parte de la normalidad.

Tu compromiso mejora el mundo
La fiesta del Corpus tradicionalmente ligada con nuestro compromiso de amar a los hermanos. El día que hagamos memoria de la entrega de Cristo no podemos hacer otra cosa que poner en acción nuestra entrega a los hermanos de una manera comprometida. Las especies eucarísticas, a las que veneramos y son motivo de adoración, son la expresión de una entrega: el cuerpo entregado, la sangre derramada.

Ante el vértigo que nos genera el caos de este mundo, donde las injusticias, el sufrimiento y el desprecio continuado por los derechos fundamentales son el pan de cada día, no nos podemos esconder, como los apóstoles, entre cuatro paredes para continuar haciendo lo que hemos hecho siempre. La opción de vivir como personas comprometidas y seguidoras de Jesús de Nazaret significa arriesgarse a vivir ya hacer posible para otros la Buena Aventura del Reino de Dios aquí y ahora, abrir nuestra casa, nuestra mente y sobre todo nuestra vida para dejarnos tocar el corazón y curar las heridas de los hermanos más pobres de las periferias sociales.

El compromiso desinstala, descoloca y desestabiliza nuestra seguridad. Nos aleja de la zona de confort y nos comunica con el mundo. El compromiso te hace salir de ti mismo para ir al encuentro de los otros, de otras personas que pasan por el camino, y eso quiere decir encargarte del sufrimiento de la gente y cargarlo. Este ejercicio exige valentía, creatividad, denuncia y acción.

Somos llamados a ser agentes transformadores de la sociedad, del mundo, pero la transformación sólo será viable con el ejercicio de un compromiso vivido como vocación y don para los demás, un compromiso que arraiga y se desarrolla en comunidad, cultivando una cotidiana relación de amistad y amor con Dios.



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